La Artista

María Eugenia Feruge nació en el puerto de Ing. White, cerca de Bahía Blanca, Argentina, en una familia en que convergían sangre griega, gallega y vasco-francesa. Alguna parte de esta mezcla debe ser responsable de esos genes que marcan la sangre de los verdaderos artistas.

Desde su juventud fue dejando en distintos pueblos del sur de la Provincia de Buenos Aires testimonio de su obra, que por la condición humilde de quienes la recibían no fue debidamente apreciada ni promovida. Así realizó las pinturas de la ermita de la iglesia de Villa General Arias, o los murales del supermercado Ruca Roné de Punta Alta, que terminó conociéndose como el mercado del mural, y muchísimas otras obras que fueron regaladas a distintas personas. De esta obra temprana se conservan sólo algunas muestras aún en poder de su madre.

De formación autodidacta en materia de arte, apenas tuvo oportunidad de tomar algunas clases con la Profesora Graciela Gutiérrez y realizar algunos cursos menores. El resto lo hizo la genética, el buen gusto y un entusiasmo sin límites que aún perdura, pero con un perfil muy bajo.

La mayor parte de su obra, tanto de pintura -tal vez, la más trascendente- como la de decoración y restauración quedó desparramada alegrando los hogares de amistades y familiares, con algunas pocas fotografías que la documentan.

Este sitio es fruto del esfuerzo de su familia y está destinado a recopilar su obra, catalogarla y difundirla, en la profunda convicción de que constituye una expresión artística genuina, prolífica y de la mejor calidad, que merece ser conocida, y que por aquella impronta humilde de los primeros tiempos y una historia no exenta de penurias económicas, nunca pudo ser debidamente expuesta. Hoy gracias a la tecnología, podemos exhibir ante el mundo esta obra.